El mercado inmobiliario caraqueño comienza a incorporar herramientas digitales que hace pocos años parecían ajenas a su dinámica tradicional. Sin embargo, ese tránsito ocurre con un ritmo medido. Fernando Di Geronimo, presidente de la Cámara Inmobiliaria Metropolitana de Caracas, explicó en una entrevista con Fedecámaras Radio que el uso de criptomonedas en operaciones inmobiliarias es legal en Venezuela, aunque el sector sigue a la espera de un reglamento operativo que establezca cómo deben ejecutarse estas transacciones.
Ese punto —la falta de lineamientos oficiales— es central para él. Las criptomonedas ofrecen beneficios evidentes: velocidad, seguridad y versatilidad. En teoría, una compraventa puede cerrarse en cuestión de minutos, un contraste importante frente a los lapsos que suelen caracterizar al mercado inmobiliario. Para un sector que busca eficiencia en medio de un entorno económico complejo, la posibilidad de reducir tiempos y simplificar procesos se vuelve especialmente atractiva.
Pero Di Geronimo advierte que esa eficiencia también puede volverse un riesgo si no va acompañada de controles. La trazabilidad del origen de los fondos sigue siendo un desafío, al igual que la posibilidad de que algunas operaciones se manejen sin la debida diligencia. En sus palabras, «innovar no significa improvisar». La advertencia resume el estado de ánimo de un sector que reconoce el potencial de estas herramientas, pero también entiende los riesgos asociados a su adopción prematura o desordenada.



